Con estas nuevas canciones, con su voz cómplice y noctámbula, Paco Cifuentes nos lleva, como tiene por costumbre, al borde de un abismo: el de la intimidad. Esa intimidad de cada cual y a la vez de todos, porque se trata de una intimidad extrañamente compartida: los movimientos imprevisibles de la emoción y de la conciencia. Nuestra condición inestable. De las melancolías al goce, y viceversa. Y saber contarlo. Y saber cantarlo como lo hace él. Y que las canciones vuelen por donde tienen que volar: por los vacíos del corazón, para llenarlo.
Felipe Benítez Reyes.




